Economistas salvadoreños debaten entre una reducción temporal de impuestos a los combustibles o concentrar cualquier alivio solo en el diésel.
El aumento de los precios de la gasolina y el diésel ha abierto el debate sobre las medidas que podrían aplicarse para reducir el impacto sobre los consumidores en El Salvador.
Los economistas César Villalona y Francisco Lazo coinciden en la necesidad de contener los efectos del encarecimiento de los combustibles, pero difieren sobre qué productos deberían recibir un eventual alivio tributario.
Villalona propone reducir temporalmente el Impuesto a la Transferencia de Bienes Muebles y a la Prestación de Servicios (IVA), cuya tasa es del 13 %, tanto para los combustibles como para los productos de la canasta básica.
El economista sostiene que una reducción de los impuestos sobre los combustibles no beneficia únicamente a las personas que tienen vehículo, debido a que las empresas también utilizan gasolina y diésel para transportar productos y pueden trasladar esos costos a los precios que pagan los consumidores.