Investigadores de la Universidad de Wolverhampton concluyeron que los footballers modernos son biológicamente diferentes a los de hace cinco décadas: más altos, delgados y rápidos.
La estatura promedio aumentó más de 4 centímetros entre 1973 y 2013, y la tendencia continuó para porteros y defensas. Los jugadores modernos se han vuelto más angulosos y ectomorfos.
En el Mundial 2022, al menos 10 jugadores corrieron a más de 35 km/h, algo que rara vez ocurría en las décadas de 1970 y 1980. La mejora en los terrenos de juego y la mayor carga de trabajo explican buena parte de estos cambios.