Millones de estadounidenses seguirán este martes las proyecciones electorales de las principales cadenas de televisión para conocer qué partido controlará el Congreso de Estados Unidos, en una jornada decisiva para el presidente Donald Trump, cuyo Partido Republicano enfrenta el desafío de mantener sus mayorías frente a la oposición demócrata.
Los medios de comunicación comenzarán a identificar a los posibles ganadores de las contiendas electorales poco después del cierre de las urnas, incluso antes de que las autoridades concluyan el escrutinio. Estas proyecciones, que tradicionalmente representan los territorios republicanos en rojo y los demócratas en azul, no constituyen resultados oficiales, sino estimaciones periodísticas elaboradas a partir de los votos disponibles.
El sistema electoral estadounidense se caracteriza por su descentralización, debido a que cada uno de los 50 estados y el Distrito de Columbia organiza sus propios procesos de votación. No existe una autoridad federal encargada de centralizar todas las papeletas y anunciar un resultado nacional único, mientras que los estados, condados y municipios aplican distintas disposiciones sobre identificación de votantes, sufragio por correo y procedimientos de escrutinio.
Esta organización explica por qué el conteo oficial puede extenderse durante varios días e incluso semanas. Un antecedente ocurrió en las elecciones presidenciales de 2020, cuando algunos estados decisivos tardaron en completar el escrutinio debido al elevado número de votos emitidos por correo durante la pandemia de covid-19.
Una vez cerrados los centros de votación, las papeletas son verificadas y procesadas mediante escáneres o conteos manuales. Posteriormente, los resultados se trasladan a las autoridades electorales de cada condado, que publican los datos conforme avanza el escrutinio. Con esa información, los medios comienzan a elaborar sus estimaciones sobre los candidatos que tienen mayores posibilidades de imponerse.