El abrazo de Acatempan, ocurrido en 1821, marcó la reconciliación entre Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, quienes habían sido enemigos durante años y decidieron unir sus fuerzas.
Guerrero era uno de los principales líderes insurgentes y había mantenido la resistencia contra las fuerzas realistas durante años.
Las transformaciones políticas en España afectaron el equilibrio de poder en Nueva España y distintos grupos comenzaron a considerar la independencia.
Iturbide buscó un acuerdo con Guerrero y, tras intercambiar comunicaciones, ambos apoyaron un proyecto en común.
De esa alianza surgió el plan de Iguala, que estableció las bases políticas del nuevo movimiento y planteó las llamadas tres garantías: religión, independencia y unión.