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Más de 200 especies nativas cubren amplias zonas del desierto de Atacama, en Chile, tras lluvias récord asociadas al fenómeno de El Niño.
El desierto de Atacama, en el norte de Chile, vive una de sus floraciones más intensas y extensas desde 1997 gracias a las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño. Más de 200 especies nativas, entre ellas la añañuca y la garra de león, cubren amplias zonas del paisaje árido. Según CONAF, el desierto florido alcanza unos 17,000 kilómetros cuadrados, equivalentes al 23 % de la región de Atacama. Aunque las precipitaciones también provocaron inundaciones y aluviones, el fenómeno ha atraído a miles de visitantes y podría extenderse, en algunas especies, hasta enero.
El desierto de Atacama, en el norte de Chile y considerado uno de los lugares más secos del mundo, atraviesa una de sus floraciones más intensas y extensas de las últimas décadas gracias a las fuertes lluvias registradas durante el invierno austral, informó EFE.
El fenómeno, conocido como desierto florido, ha convertido amplias zonas del paisaje árido en una alfombra de flores silvestres de tonos fucsias y otros colores.