La falta de descanso en una temporada cargada de partidos, jugar a más de 2.200 metros de altitud, vuelos de más de seis horas, altas temperaturas y cambios de huso horario son los factores que ponen a prueba el límite corporal de los futbolistas en el Mundial 2026.
Un estudio de la Universidad Europea de Andalucía reveló los retos y propuso la planificación nutricional como solución para ayudar a los deportistas a rendir en estas condiciones.
Para combatir el calor, la selección española utilizó durante sus entrenamientos un sistema de refrigeración desarrollado para la Fórmula 1, con chalecos, chaquetas y cubrebotas con gel congelado.