Campestre inició como una panadería en la década de los 80, pero ahora es un conglomerado diversificado que abarca desde la producción avícola hasta la energía renovable. Ya está exportando productos a Estados Unidos y alista nuevas sucursales de su restaurante icono: Pollo Campestre.
La historia de Grupo Campestre tiene sus raíces en el cálido municipio de Jucuarán, en el oriente de El Salvador, donde los esposos Romero se dedicaban a la agricultura, ganadería y crianza de aves de corral, sin imaginar que años después estarían al frente de uno de los grupos empresariales más sólidos de este país.
En la década de los 80 El Salvador vivía el inicio de una guerra civil que duró más de diez años y que desplazó a miles de ciudadanos de sus tierras. Gloria y su esposo Mario migraron a San Miguel, a unos 60 kilómetros, para buscar una mejor vida para sus hijos.
También contemplaron emigrar; sin embargo, la idea de separarse de sus hijos y abandonar su país los llevó a tomar otro camino: reinventarse. Decidieron quedarse en El Salvador y buscar nuevas oportunidades para salir adelante.Fue entonces cuando doña Gloria encontró en la panadería una posibilidad de emprendimiento. Con el apoyo de una amiga, aprendió el oficio y decidió abrir su propio negocio: Panadería Sinaí. Comenzó con apenas 150 colones de capital y, en su primer día de ventas, obtuvo una ganancia de 17 colones.
Lo que parecía un pequeño esfuerzo familiar pronto empezó a crecer. La calidad de sus productos y la disciplina para conquistar clientes la llevaron a convertirse, en pocos años, en proveedora de más de 150 tiendas en la zona oriental del país.