A pesar de que la ley protege de forma provisional la permanencia de los beneficiarios, el retraso del Gobierno federal de EUA en formalizar el futuro del programa provoca que decenas de familias queden expuestas al desempleo y a cobros denegados.
Para miles de familias salvadoreñas amparadas por el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), la falta de certidumbre sobre la renovación del programa ha dejado de ser solo una zozobra migratoria para convertirse en una afectación directa en su vida cotidiana. En varios estados del país norteamericano, la falta de una notificación clara en el Registro Federal está impidiendo a los tepesianos tramitar sus licencias de conducir o cobrar sus prestaciones en el Seguro Social.
La última extensión formal del TPS para El Salvador marcaba el 9 de septiembre como fecha límite. Sin embargo, la fecha transcurrió sin que el DHS hiciera pública una extensión o una cancelación en el Registro Federal.
Aunque el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) sostiene que la protección y los permisos de trabajo continúan vigentes mientras no se publique una resolución en contrario, las agencias estatales —al no contar con una fecha de vencimiento explícita y actualizada en sus sistemas— están rechazando o congelando los trámites.
José Palma, de la Alianza Nacional por el TPS, señaló que "en múltiples estados donde se exige acreditar un estatus migratorio vigente para emitir documentos de conducir, los funcionarios reciben la documentación pero no emiten una respuesta definitiva".