Luka Modrić, el mediocampista croata que vivió los estragos de la Guerra de Independencia durante su infancia, encontró en el fútbol una vía para superar la difícil realidad que lo rodeaba.
Con el paso de los años, se convirtió en el rostro de la generación más exitosa de Croacia y en uno de los futbolistas más admirados de los mundiales.
El volante debutó en una Copa del Mundo en 2006. Sin embargo, alcanzó el punto más alto de su carrera en Rusia 2018, donde, como capitán, condujo a Croacia hasta su primera final mundialista y recibió el Balón de Oro al mejor jugador del torneo.
En Qatar 2022, Modrić volvió a demostrar su vigencia al liderar a la selección croata hasta el tercer lugar. Con esa actuación, consolidó su legado como uno de los mediocampistas más completos en la historia de los mundiales.
La trayectoria del croata refleja que la grandeza de un futbolista no solo se mide por los títulos que conquista, sino también por el legado que deja dentro y fuera de la cancha.