Más de 2,000 millones de personas en el mundo aun no tienen acceso a agua potable gestionada de forma segura, según datos de la Organización Mundial de la Salud y Unicef.
Para muchas familias, conseguir agua significa recorrer largas distancias, otras, dependen de fuentes que pueden estar contaminadas, una realidad que no solo dificulta la vida cotidiana, sino que también aumenta los riesgos para la salud y profundiza las desigualdades.
Ante este panorama, el papa León XIV dedicó su intención de oración de septiembre al cuidado del agua.
En su mensaje, recordó que el agua es un bien universal y un derecho e hizo un llamado a evitar su desperdicio y contaminación.
Esta preocupación también forma parte de los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, que plantean alcanzar para 2030 el acceso universal y equitativo a agua potable segura y asequible.