El Instituto Salvadoreño del Migrante presentó el testimonio de Maximino, un padre migrante que regresó a El Salvador después de vivir 36 años en Estados Unidos, donde formó una familia y tuvo cinco hijos. Actualmente reside en el país centroamericano desde hace una década dedicándose a la compra y venta de vehículos.
Maximino confesó que se fue de El Salvador a los 20 años en la década de 1980 y que, aunque tenía parientes en el país norteamericano, nunca se sintió completamente a gusto porque la rutina de trabajar y dormir le impedía disfrutar de su familia.
La distancia fue dolorosa porque no pudo ver crecer a sus hijos, aunque ahora él destaca el apoyo que recibe de ellos desde el exterior. Su testimonio busca invitar a otros migrantes a no descuidar el vínculo con sus familias a pesar de la distancia.