La psicóloga Cindy Duran explicó que el comportamiento de pesarse repetidamente responde a distorsiones de pensamiento, creencias irracionales sobre el peso y la búsqueda de un número que valide la autoestima o la salud percibida.
Duran indicó que algunas personas establecen metas rígidas y se pesan en la mañana y en la noche con la expectativa de comprobar creencias no racionales, como que un número define su atractivo o productividad.
El peso no sube ni baja de forma significativa en un solo día, pero estas distorsiones generan rituales como subirse tres veces seguidas a la báscula esperando que el número cambie.
La especialista advirtió que un aumento en el peso puede llevar a cancelar planes o sentirse invencible con una baja, lo que refleja una distorsión perceptiva de la imagen corporal.
Actualmente, aplicaciones que cuantifican calorías refuerzan estas conductas y la autocrítica cuando no se cumplen metas establecidas.