La psicóloga Raquel Alas abordó en el consultorio de emergencia el fenómeno del despecho que no se va, a partir del caso de una persona que, tras un año de terminada la relación, sigue revisando a diario las redes sociales de su ex.
Según la especialista, esto suele ocurrir cuando las relaciones no han terminado bien y surge la necesidad de cubrir una rutina que antes se tenía con esa persona.
Explicó que la necesidad de mantener el control lleva a regresar a cosas que dan un poco de dopamina, como ver si la persona busca o está mejor que uno, lo que se convierte en un círculo vicioso poco positivo.
Advirtió que si no se pone un alto y no se establecen límites, la conducta se vuelve dañina y puede derivar en baja autoestima, dudas sobre si la relación falló por culpa propia y afectaciones en el amor propio y la toma de decisiones.
Asimismo, señaló que se puede desarrollar dependencia emocional hacia un recuerdo y recomendó el contacto cero.