RESUMEN SV
Cultura

Pupusería La Familiar: El sueño de dos migrantes salvadoreñas ahora a cargo de Héctor Hernández - La Prensa Gráfica

Hernández asumió la administración del negocio, fundado en 2007 por su madre y su tía en EUA.Héctor Hernández es un salvadoreño radicado en Estados Unidos (EUA) que contribuye a la preservación y expansión de la cultura y la gastronomía salvadoreñas en el exterior. A sus 36 años asumió la responsabilidad de continuar el legado que su madre, Maritza Hernández, y su tía, Raquel Hernández, comenzaron hace 19 años con la pupusería “La Familiar”, que ahora cuenta con cinco sucursa

Publicado originalmente: 25/10/2026
Pupusería La Familiar: El sueño de dos migrantes salvadoreñas ahora a cargo de Héctor Hernández - La Prensa Gráfica

Hernández asumió la administración del negocio, fundado en 2007 por su madre y su tía en EUA.

Héctor Hernández es un salvadoreño radicado en Estados Unidos (EUA) que contribuye a la preservación y expansión de la cultura y la gastronomía salvadoreñas en el exterior. A sus 36 años asumió la responsabilidad de continuar el legado que su madre, Maritza Hernández, y su tía, Raquel Hernández, comenzaron hace 19 años con la pupusería “La Familiar”, que ahora cuenta con cinco sucursales en los estados de Maryland y Virginia.

La pupusería fue fundada por Maritza y Raquel, dos salvadoreñas originarias de San Vicente que emigraron a Estados Unidos en la década de 1990 en busca de mejores oportunidades para sus familias. Durante varios años ambas trabajaron árduamente en restaurantes, donde preparaban pupusas, sin renunciar a su sueño de tener su propio establecimiento.

“Nuestro sueño de familia comenzó en 2007, cuando abrimos la pupusería ‘La Familiar’ en la ciudad de College Park, Maryland. Esto es un homenaje (de Maritza y Raquel) para mi abuela Emilia Cruz, que por muchos años tuvo una pupusería en Cojutepeque, pero que también emigró a los Estados Unidos. El nombre La Familiar surgió en alusión a que es un negocio de una familia para las familias”, comenta Héctor sobre el negocio.

Recuerda que los inicios de La Familiar estuvieron marcados por una mezcla de emociones: la alegría de tener un negocio propio y las responsabilidades que implicaba sacarlo adelante. Relata que su primer local contaba con pocas mesas y estaba ubicado en una ciudad donde había pocos compatriotas y el conocimiento de la gastronomía salvadoreña era limitado. Estas condiciones no fueron impedimento y llevaron a la familia Hernández a buscar ideas innovadoras para promocionar el negocio y atraer clientes.