Desde hace 15 años Janeth Castillo encontró en la informalidad una oportunidad para salir adelante. Desde las cuatro de la mañana llega al parque San Martín de Santa Tecla a ofrecer atoles a sus clientes, una labor a la que se dedica debido a que no pudo obtener un trabajo formal en su juventud.
Atraer a los clientes es uno de los retos a los que tiene que enfrentarse a diario, asegura; incluso trata de adecuarse a las temporadas para obtener más ingresos.
Datos de la Organización Internacional del Trabajo revelan que en El Salvador 6 de cada 10 personas trabajan en la informalidad; mientras que la encuesta de hogares y propósitos múltiples 2025 indican que hasta un 38.3% de la población en el área urbana y 76% en la rural laboran en este rubro.
Al igual que Janeth, otras mujeres se dedican a las ventas ambulantes; pues han encontrado en este tipo de negocio una forma de salir adelante a pesar de la edad.
Diariamente los comerciantes deben enfrentarse a diferentes limitantes, además de las bajas ventas; pues hay días que solo logran ganar para lo básico.