El avión ascendió rápidamente por encima del helicóptero de Trump después de que los pilotos del Marine One vieran el avión y se detuvieran hasta que este salió de la zona de manera segura. La FAA ha reconocido que se acercaron demasiado.
Los controladores de tráfico aéreo en Washington y los pilotos del helicóptero del presidente Donald Trump se reunieron para analizar problemas de comunicación una semana antes de que se permitiera despegar a un avión de reacción justo cuando el Marine One salía de la Casa Blanca, informaron investigadores federales el jueves.
Los controladores señalaron que no recibieron la llamada de advertencia estándar de tres minutos antes de los vuelos del Marine One, y ambas partes acordaron una alternativa para esos casos, pero ese plan de retransmitir la llamada por radio a través de otra persona también fracasó el día del incidente del 4 de agosto, cerca del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington, según el informe preliminar de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés).
Que el avión de reacción y el helicóptero estuvieran en el aire al mismo tiempo pareció vulnerar los procedimientos de seguridad establecidos tras la colisión en el aire, ocurrida el año pasado cerca del concurrido aeropuerto y en la que murieron 67 personas, pero las autoridades subrayaron que el presidente nunca estuvo en peligro. El Pentágono también mantiene desde hace tiempo un acuerdo con la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) para dar a los controladores un aviso de tres minutos antes de que despegue el helicóptero presidencial, un acuerdo que es anterior al accidente del año pasado.
La NTSB indicó que las grabaciones de la torre mostraron que los controladores nunca escucharon ese día las llamadas del piloto del Marine One que advertían que el helicóptero se preparaba para despegar, pero grabaciones separadas publicadas por ATC.com muestran que el helicóptero sí hizo esas llamadas.