Buena parte del electorado del presidente colombiano procede de la feligresía de las iglesias católica y evangélica, que lo ven como un hombre de familia, contrario al aborto y a lo que denomina "ideología de género".
La frase "Viva Cristo Rey" y la presencia de la religión en actos del Gobierno colombiano hacen parte del sello que el presidente, Abelardo de la Espriella, está imponiendo a su mandato, lo que ha abierto un debate sobre si el mandatario está vulnerando la neutralidad religiosa del Estado.
El debate, que tiene ya hasta una derivada judicial, se encargó de azuzarlo el propio De la Espriella en su investidura, el pasado 7 de agosto, en la que intervinieron tres religiosos de distintas confesiones y donde, por primera vez, gritó "¡Viva Cristo Rey!", un lema que se ha vuelto ya un cierre habitual de sus alocuciones y mensajes en redes sociales.
La profesora Bibiana Ortega, del departamento de Ciencia Política de la Universidad Javeriana de Bogotá, apunta a EFE que este uso de la religión hace parte de "la batalla cultural" que De la Espriella "ha afirmado dará bajo su mandato".
Ortega considera que en esta puja el cristianismo, en general, "es un pilar" que el presidente colombiano destaca como un aspecto clave de "la identidad" que puede unir a Colombia, pero que no gira sólo en torno a la Iglesia católica, sino alrededor de varios credos, con sus respectivos grupos de interés detrás.