Anthropic, la empresa detrás del chatbot Claude, reveló que gobiernos y grupos criminales intentaron usar su inteligencia artificial para espionaje, ciberataques y hasta acciones bélicas. Según un informe, la compañía detectó y detuvo cada una de las operaciones registradas entre diciembre de 2025 y agosto de 2026.
Un operador vinculado a irán convirtió la herramienta en asistente militar: recopiló datos abiertos sobre la marina estadounidense en la zona y armó un manual con las posiciones de sus buques.
En China, una unidad de policía cibernética vigiló a diez ciudadanos, mientras otro equipo diseñó un sistema de guerra electrónica con doce blancos en Taiwán.
Un atacante de habla rusa robó claves de acceso a una treintena de firmas tecnológicas en solo cuatro días, en un intento fallido por obtener una versión aún no publicada del modelo.
También se hallaron perfiles falsos, con fotografías generadas por computadora, que suplantaron a periodistas y voceros políticos.